A lo largo de los años nos hemos visto enfrentados a niños y adultos que cada vez leen menos. Los resúmenes, audiolibros, entre otros, han generado estragos al placer de leer y entrar a ese mundo privado en el que es tan maravilloso sumergirse.
Como uno de los intentos por mostrar nuevamente este disfrute es que durante el primer semestre de este año se retomó la práctica de que los alumnos leyeran sus lecturas domiciliarias en nuestra biblioteca, así se muestra que un espacio adecuado puede generar cambios en nuestra percepción de la tarea de leer.
Los alumnos, en general, han mostrado una buena disposición a esta actividad, pero queda aún el desafío de compartir con mayor ímpetu una práctica que conlleva múltiples beneficios.