VISIBILIZAR OPORTUNIDADES ANTE LOS DESAFÍOS EN EDUCACIÓN

El profesor español José María Toro en su libro “Educar con co-razón” reflexiona en torno a cómo las aulas tradicionalmente han sido concebidas como espacios donde prima principalmente la cabeza por sobre el corazón. El autor se cuestiona esta realidad y la crítica al preguntarse “De qué sirve que un niño sepa colocar Neptuno en el Universo si no sabe dónde poner su tristeza o su rabia”. En otras palabras, es imprescindible que el conocimiento para ser válido al ser humano sea complementado con la educación de nuestras emociones en lo que se ha denominado educación socio-emocional.

Tras dos años de pandemia y la modificación en las clases desde lo telemático a las actividades educativas presenciales, la educación-socioemocional se instaura como una herramienta clave para fortalecer los procesos educativos y, por supuesto, como fuente facilitadora de estrategias que promuevan el bienestar de toda una comunidad. En este retorno, claramente se visibilizaron las consecuencias de las extensas cuarentenas y el aislamiento social. Por otra parte el quiebre de las organizaciones rutinarias en el hogar y todo lo que para nuestro quehacer diario parecían ser parte de una “normalidad”.

Con los cambios, nuestra realidad nos obligó a reorganizar las funciones que ejercemos como docentes, estudiantes y trabajadores de una sociedad que se encontraba en plena reorganización. Por esta razón, desde hace algunos años el currículum nacional, viene nutriéndose de una serie de conceptos y principios que desde la psicología son esenciales en la vida de todos los niños, niñas y jóvenes.

Este retorno presencial, durante el segundo semestre facilitó un espacio para transformar nuestras prácticas pedagógicas. Nos invitó a enriquecer nuestro quehacer, aprender sobre nuevas concepciones en educación desde un enfoque socioemocional que diera énfasis en visibilizar oportunidades que pueden darse ante los desafíos o dificultades que se estaban presentando. Ante esto, resulta importante que el aprendizaje socioemocional  sea un eje central del currículum, que se desarrollara de manera transversal e integral a todos los aprendizajes académicos ya establecidos en nuestras aulas. Esta capacidad siempre debe ser potenciada en todas las personas y sus comunidades, es decir, concebir el Colegio como comunidad de aprendizaje y como eje relevante en este proceso de difusión y de reflexión pedagógica. Con esto reafirmamos nuestro compromiso a diversificar las acciones de enseñanza-aprendizaje que se desarrollan en las aulas por medio del establecimiento de diferentes prácticas durante el último tiempo. Dentro de ellas podemos mencionar:

Plan de Retorno a clases: Enfocado a favorecer la adecuada adaptación y contención socioemocional de nuestros estudiantes frente a las clases presenciales, dirigidas por los profesoras y profesores de jefaturas y el Departamento de Orientación.

Jornadas Socioemocionales: Destinadas a trabajar temáticas enmarcadas en la socioafectividad y orientadas desde la corporación (COEMCO). Gestionando un trabajo mancomunado entre todos los establecimientos pertenecientes a la corporación, considerando a funcionarios, padres, madres y apoderados y por supuesto a todos los estudiantes de nuestro Colegio.

Prácticas de autocuidado Docente: Iniciativas aplicadas desde el año 2020 y en continuidad. Horarios reservados para los docentes destinados a desarrollar capacitaciones y jornadas de autocuidado.

Diagnóstico Socioemocional: Continuidad en la aplicación del diagnostico socioemocional, el cual evalúa los ejes de Motivación, autoestima y relaciones sociales de nuestros estudiantes (1 vez por semestre).

Campañas de prevención y concientización: Orientadas a educar y visibilizar diferentes temáticas atingentes al ámbito escolar como son la no violencia, la no discriminación, la buena convivencia entre otras.

Finalmente, las múltiples demandas que existen en el mundo y en la sociedad nos invitan a estar preparados para las exigencias que contempla la educación socioemocional en compañía de toda la comunidad educativa. Cuando el objetivo es desarrollar un aprendizaje basado en las emociones de cada uno se hace indispensable fomentar la capacitación continua de los docentes y funcionarios de la educación. La mejora continua y la capacitación se debe realizar de modo que permita favorecer procesos como el poder aprender a reconocer las propias emociones y las de otros o responder utilizando la inteligencia emocional. Lo anterior se perfila como uno de los pilares primordiales de una educación significativa, que favorezca el desarrollo de la empatía, que centre su foco principal en los estudiantes y en sus familias. Lo crucial de estos nuevos cambios radica en que son el inicio para la formación de una sociedad armónica y basada en el respeto integral de todos quienes la componen, disminuyendo los niveles de violencia y aumentando la motivación y el rendimiento académico que promueva así una visión de mundo optimista por quienes nos sucederán en un futuro próximo.

Departamento de Orientación Colegio Concepción.